Esta es una de las cosas que si hago de nuevo vería la forma de agregar algunos pocos detalles, realmente es rico pero no es la locura, es muy muy fácil, lo copie de una página y al ponerlo en práctica me di cuenta que para que pase y guste los bocaditos tienen que ser mucho más chico que lo normal, y le agregaría manteca, pero hagan la prueba. Por otra parte es muy rendidor y da para comerlo en cualquier momento. Después me cuentan sus experiencias.
INGREDIENTES (PARA UNOS 8 BOCADOS)
150 gr. de zanahoria
60-70 gr de almendra molida (o harina de almendra)
4 dátiles medjol
1/2 taza de coco rallado
1 cucharada sopera generosa de canela
1 cucharada de postre de agua de azahar (opcional)
PREPARACIÓN
Pela las zanahorias y córtalas en pedacitos antes de ponerlas en una batidora de vaso.
Bate bien hasta que que la zanahoria quede picada (en la foto aún le falta un poquito)
Añade los dátiles sin hueso y vuelve a batir hasta que los dátiles formen una pasta.
Vuelca las zanahorias y los dátiles a un bol.
Añade al bol la almendra molida y remueve bien con un tenedor o cuchara para mezclar bien los ingredientes.
Coge una cucharada sopera de masa y forma una bolita con ella.
Si la pasta queda demasiado líquida como para hacer bolitas consistentes, añade un poco más de almendra molida.
En una superficie plana, esparce el coco rallado y embadurna las bolas de tarta de zanahoria como si fuese pan rallado (grrr, gluten, caca).
Deja enfriar un rato en la nevera antes de servir como postre.